Mitos que rodean el uso de la toxina botulínica (botox)

¿Has oído que la toxina botulínica es venenosa, que deforma la piel o que produce alergias?Descubre la verdad sobre estos y otros mitos.

  1. Al acabarse el efecto de la toxina botulínica, la línea de expresión que se trato de eliminar va a quedar peor que antes.  Es imposible ya que lo que hace toxina botulínica es paralizar el músculo y cuando se va el efecto vuelve a lo que era anteriormente, incluso a un mejor estado ya que la zona donde se encontraba permaneció inmóvil varios meses.
  2. La persona que utilizó toxina botulínica, debe aplicarse una mayor cantidad la siguiente vez. En general por años los pacientes se van poniendo las mismas cantidades, a no ser que quieran ir tratando áreas y arrugas nuevas que les vayan apareciendo. Esto no significa que por arruga haya que ir poniéndose más unidades de toxina botulínica ni que se vuelva resistente.
  3. La toxina botulínica es venenosa. En realidad es una proteína purificada derivada de un producto natural que pasa a bloquear el canal de comunicación entre el nervio y el músculo. Realmente no paraliza el músculo en sí sino que sólo se detiene el nervio que decide que el músculo se mueva. Así mismo el efecto es temporal.
  4. La toxina botulínica produce alergias. No se ha registrado ningún caso en los que se detecten alergias debido a la inyección de la toxina botulínica.
  5. Los efectos de La toxina botulínica se ven de manera inmediata. Los efectos se van viendo de manera progresiva, siendo aun más visibles después de las 48 horas de su aplicación. El efecto máximo se alcanza en un periodo de 12-14 días tras la aplicación.
  6. La toxina botulínica deforma la cara Esto es falso ya que el Botox sólo logra paralizar el músculo, en ningún caso supone algún tipo de relleno que pueda dar volumen o deteriorar algún estado original de la piel.